“Lo trágico como ley del mundo y el humor”, de Julius Bahnsen, discípulo de Schopenhauer

Arthur Schopenhauer (1788-1860) es sin duda una de las personalidades filosóficas más egregias del siglo XIX alemán junto a Kant, Fichte, Hegel o Schelling. Sin embargo, la curiosidad que sus obras despertaron en las generaciones de pensadores y escritores inmediatamente posteriores a su muerte es poco conocida (algo comprensible dada la tardía fama de Schopenhauer, que no llegó hasta la década de los cincuenta, tras la publicación de Parerga y Paralipómena).

Junto a Philipp Mainländer o Eduard von Hartmann, fue quizás Julius Bahnsen (1830-1881) el discípulo schopenhaueriano que más extremada y profundamente entendió los dictados del maestro de Danzig. Por eso estamos de enhorabuena. El profesor Manuel Pérez Cornejo, en su titánico y ejemplar trabajo, acaba de traducir la primera obra vertida al español de Bahnsen: Lo trágico como ley del mundo y el humor, un original y genuino compendio de las ideas de este impenitente pesimista que tan radicalmente entendió la doctrina de Schopenhauer.

Lo que le permite perseverar al individuo situado en posición trágica, a pesar de los apuros de su situación; lo que le hace fuerte para resistir tanto las luchas internas como externas, es que se dé en él la conciencia […] de dar testimonio de la mejor parte de la humanidad, a saber: la capacidad de luchar por algo superior.

julius-bahnsen

Como explica Pérez Cornejo en su magnífica introducción, lo que impresionó sobremanera al joven Julius Bahnsen de Arthur Schopenhauer no fueron tanto sus teorías pesimistas, “como su acendrada misantropía y profunda desconfianza hacia el género humano, que Bahnsen creyó ver confirmada posteriormente a través de su propio fracaso a la hora de educar a sus pupilos”.

Sin embargo, a diferencia de Mainländer o del propio Schopenhauer, que ven posible una liberación del mal del mundo (puesto en escena por una mortífera e insaciable voluntad) a través del arte, el ascetismo o incluso de la muerte, en Bahnsen no encontramos redención posible. Presa de un irredento pesimismo, Julius entiende el universo como un drama monumental en el que el imperio de la omnipotente voluntad no puede evitarse de ninguna forma. El mundo, en definitiva, es puro absurdo, y nosotros sus piezas tragicómicas, atrapados en la maquinaria de la “dialéctica real”.

Con un par de instantes de beatitud, la voluntad cree ceñirse la brillante corona celestial de la paz, sin parar mientes en la escisión que atraviesa la realidad entera de su ser y de su devenir.

Lo trágico BahnsenLa obra que Universitat de València nos presenta se convertirá, de aquí a pocos meses, en todo un clásico. La excepcional traducción de Pérez Cornejo es de agradecer, dada la recargada y enrevesada forma de escribir de Julius Bahnsen en el original alemán. Por otro lado, los estudiosos del pesimismo en lengua española, y en concreto sobre la escuela schopenhaueriana, encontrarán en esta obra material para indagar en la evolución de esta corriente a veces denostada por los derroteros académicos.

Y es que en Bahnsen, como comenta Pérez Cornejo, damos con una curiosa y llamativa contradicción, pues “cuanto más se alza un individuo hacia la moral, más autónoma y fuerte deviene su voluntad, de manera que su sufrimiento se hace mucho más intenso”. A mayor conocimiento de la realidad y mayor sensibilidad estética y moral, explica Bahnsen, más sufrirá el ser humano, pues en él se dará la dinámica propia de la dialéctica real, del mecanismo en que consiste el mundo. Todo lo que a primera vista parece reconciliado se transforma finalmente en engaño y locura. Aunque a veces la voluntad necesita del autoengaño del que nos nutre el arte o la moralidad, es en estos casos, a juicio de este radical pensador, cuando surge el más funesto “auto-desgarramiento”.

Una rara, imprescindible y muy recomendable publicación, que acercará a los lectores de Schopenhauer a uno de sus intérpretes más atentos, originales y radicales, Julius Bahnsen, quien de algún modo reformula la dialéctica hegeliana y la sustituye por una dialéctica “real” consistente en una metafísica pesimista, en la que la cosa en sí, la voluntad, actúa en permanente contradicción consigo misma y genera, así, el drama de la vida.

¡Cuán frágiles son todos los apoyos, cuán inseguros todos los patrones de medida que nos ofrece nuestro juicio ético, y qué verdad es que no queda más que una verdad espantosa: el mundo, y nosotros con él, no representamos más que un inextricable ovillo de contradicciones, saturadas de la más fatídica negatividad!

Lo trágico como ley del mundo y el humor. Julius Bahnsen. Traducción de Manuel Pérez Cornejo. Universitat de València. 2015, 178 pp., 15 euros

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